Hay distintas teorías. Una explicación es que cambian su postura para vernos u oírnos mejor. Cuando un perro nos mira, su hocico está bloqueando la mitad de la visión y ladear la cabeza le permite mirar mejor, especialmente a la cara, de modo que puede valorar hábilmente las pistas emocionales y físicas de la forma en que actuamos.

Otro motivo para ladear la cabeza es que saben que nos gusta que lo hagan y así les regalemos “cariñejos”. Los perros se dan cuenta de esto rápidamente y, como animales deseosos de agradar y reforzar los vínculos con sus dueños, lo usan en su beneficio.