Cambiaron las ideas sobre el origen de la vida en la Tierra, los fósiles nos ofrecen una visión única del pasado, permitiéndonos saber cómo era la vida hace millones de años.

Los orígenes de la vida en la Tierra se pierden en los albores del tiempo. Las evoluciones y extinciones se nos han ido revelando pero nuestra  cronología aún está fragmentada, no tenemos un panorama completo de nuestra historia. Actualmente la riqueza de la diversidad en nuestro planeta nos deja maravillados. Los humanos somos capaces de desafiar a los elementos para Investigar seres que viven en las condiciones más extremas y los territorios más inimaginables. Y aún a si, lo que conocemos no es sino una pequeñísima fracción de lo que la Tierra ha visto pasara lo largo de su vida geológica. La dura realidad de la naturaleza y la selección natural han hecho que los más temibles depredadores, tremendas criaturas con colmillos de 12 metros de largo y peces decinco ojos hoy yazcan bajo tierra. Hace miles de millones de años que han dejado de existir, pero no se han perdido, los procesos naturales de la Tierra y la tecnología moderna nos permiten, por primera vez, trazar un árbol genealógico de nuestro planeta mediante el descubrimiento de fósiles. Estos restos bien conservados del pasado son como piezas que poco a poco van completando el puzle.
La fosilización de un animal puede ocurrir de muchas maneras (en general, ocurre cuando un animal muere y es cubierto rápidamente por un sedimento subsumido en un liquido pobre en oxigeno. Así, distintas partes del animal se conservan, normalmente las más duras, como el esqueleto. Las partes blandas no suelen sobrevivir debido a la velocidad a la que se descomponen y a que son sustituidas por los minerales presentes en sus sedimentos o componentes líquidos. Estos sedimentos pueden dejar Impresiones de la forma del animal, pero sus restos  desaparecen. Un  aspecto Importante de la fosilización es que depende de las condiciones medioambientales en las que ocurre, esto nos permite conocer las distintas eras geológicas de la Tierra. Por ejemplo, algunas especies de trilobites, (un artrópodo marino extinto) sólo se encuentran en determinados estratos rocosos (capas de rocas sedimentarías e ígneas) formadas por depósitos minerales a lo largo de millones de años, reconocibles por su composición mineral.
Esto permite a los paleontólogos extrapolar las condiciones medioambientales (calor, frio, humedad, etc.) en las que vivía el animal y, con la ayuda de la datación por carbono 14, asignar una fecha y era a un fósil.
Otra cuestión interesante es que estudiando las estratificaciones, y los fósiles de las distintas capas, se puede conocer la evolución de los  animales. Esto es posible gracias al trabajo conjunto de la paleontología y la Filogenia (el estudio de la relación de parentesco evolutivo entre los distintos grupos de los seres vivos. Un buen ejemplo de este trabajo es que ahora sabemos que algunos dinosaurios evolucionaron hacia pájaros. En este caso. los cientificos han podido seguir el proceso fechando y analizando especímenes como el arqueoptérix (una famosa transición de dinosaurio a pájaro con documentación fósil), guiándose tanto por las estratificaciones como por métodos radiométricos, asi como por los datos moleculares y morfológicos.

Además, estudiando la composición de los sedimentos yl os datos estructurales, los paleontólogos pueden determinar qué cambios geotisicos o quimicos dieron lugar a la aparición, desaparición o transición de un grupo de plantas o animales concretos. Por ejemplo, la extinción masiva del Cretácico-Terciario se identifica en los estratos sedimentarios por una fuerte disminución en la diversidad de las especies (especialmente en los dinosaurios no aviarios) y un aumento de los depósitos de calcio de las plantas muertas y el plancton.
La extracción de fósiles es una tarea ardua y laboriosa que requiere el uso de herramientas y equipo especial, incluyendo picos, palas, paletas, taladros e Incluso, explosivos. Todos los paleontólogos profesionales siguen un método aceptado y reconocido académicamente para preparar, retirar y transportar cualquier fósil que hayan encontrado. En primer lugar hay que liberar parcialmente al fósil de la matriz  de  sedimento en la que se encuentre, hay que etiquetarlo, fotografiarlo y hacer un informe. A continuación hay que retirar la roca que lo cubre (normalmente conocida como sobrecarga), para ello se utilizan herramientas, apoyándolas a una distancia de dos o tres pulgadas del fósil,  posteriormente se vuelve a hacer una fotografla. Luego, dependiendo de la estabilidad del fósil, se le aplica una capa delgada de pegamento  con uno brocha o con un aerosol para reforzar la estructura antes de proceder a envolverla en papel de burbujas, de plástico y tela de  arpillera. Finalmente, se lleva el fósil al laboratorio.