El olfato es el sentido que evoca con más facilidad los recuerdos.

La tecnología que permite que un trozo de papel despida un determinado aroma al rascarlo se basa en la conexión entre olores y recuerdos. Asi, las tarjetas y pegatinas con este sistema se usaron en los años 70 para vender desde perfumes hasta tarjetas para meditación. El papel se rocía con una fragancia y luego se cubre con microcápsulas que sellan el olor. Estas son las respansables de evitar que la fragancia se pierda demasiado rápido. Al rascar la superficie, las microcápsulas se rompen y dejan salir el olor.
Cuando esta tecnología empezó a usarse, la acidez del papel a veces estropeaba la fragancia,  pero este problema se solucionó en los años 8o. Una ventaja del proceso tal como se usa actualmente es que las capsulas de sellado pueden guardar diferentes fragancias en un mismo papel.