En la búsqueda de vida, el agua es la pista a seguir.

Amedida que seguimos buscando vida por el universo, una cosa nos va quedando clara. Hay muchos mundos como la Tierra, y algunos podrían tener agua –ingrediente esencial para la vida tal y como la conocemos–.
En nuestro Sistema Solar, hay un número importante de cuerpos que tienen agua de una forma u otra. Algunos, como Ceres, en el cinturón de asteroides, podrían tener los restos congelados de un viejo océano. Pero otros insinúan un nivel sorprendente de actividad.
Aún nos queda por ver estos océanos, ya que están enterrados bajo las superficies de varias lunas, al abrigo de las miradas. Sin embargo, disponemos de pruebas indirectas de su existencia, en forma de marcas de desplazamientos superficiales, campos magnéticos fluctuantes, o columnas de vapor de agua arrojadas al  espacio. Este último es el caso del satélite de Saturno denominado Encélado, y ha sido estudiado en detalle por la sonda Cassini de la Nasa.
Pero no es solo el Sistema Solar lo que nos está cautivando. Ahora conocemos miles de exoplanetas –mundos más allá del Sistema Solar– de los cuales muchos podrían disponer de increíbles reservas de agua. Hay una evidencia creciente de que algunos planetas podrían estar recubiertos de un océano global, y ya sabemos de algunos que se ubican en la venerada «zona habitable» de su estrella, donde la temperatura es la idónea para que haya agua en su superficie.
Desconocemos otro mundo que tenga cuerpos de agua líquida en su superficie. Solamente Titán, la luna de Saturno, cuenta con una buena cantidad de  hidrocarburos líquidos en su superficie.

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