BigDog de Boston Dynamics
BigDog de Boston Dynamics

Cuando nos imaginamos un futuro diatópico (lo contrario a utópico), éste casi siempre está lleno de asistentes robóticos. No hace falta que nos esforcemos mucho para pensar en formas en las que las máquinas podrían ayudarnos: en misiones de guerra o de rescate, o para llevarnos la compra. Hoy día muchos científicos se dedican a construir máquinas que puedan desempeñar estas funciones, y dar con los diseños óptimos ha sido fácil, porque la naturaleza ya les ha proporcionado las plantillas.

Los animales se han adaptado para sobrevivir en cualquier entorno del planeta. Hay especies que soportan temperaturas extremas, que viven en cimas de montañas o en las profundidades oceánicas. Los ingenieros pretenden capturar su afinidad

La imitación de la anatomía animal nos permite proporcionar a los robots increíbles capacidades, como velocidades alucinantes o el poder volar.

Ya se han hecho avances a este respecto. Los guepardos alcanzan grandes velocidades gracias a su flexible columna vertebral. Su homólogo robótico, creado por Boston Dynamics, flexiona su espalda de forma similar para alcanzar los 45 km/h. El AlphaDog, por ejemplo, puede transportar hasta 180 kilos largas distancias, el homólogo robótico a una buena mula de carga. Desde las abejas RoboBees que pueden polinizar cultivos o controlar el tráfico, hasta el androide para ayudarnos a explorar Marte, los animales robóticos tienen potencial.