Mantarraya
Mantarraya

Tanto surcando los océanos como las aguas poco profundas tropicales, la silueta en el agua de la mantarraya es bastante imponente. Con sus ondulantes aletas pectorales que parecen alas gigantescas, estas criaturas pueden hacer movimientos de más de siete metros. Existen dos especies de rayas gigantes: Manta birostris, la manta gigante oceánica, y Manta alfredi, la mantarraya del arrecife.

La manta gigante oceánica es una especie migratoria, y utiliza las corrientes oceánicas a modo de autopistas para atravesar larguísimas distancias en busca de las mejores zonas para alimentarse. La manta del arrecife, más pequeña, prefiere permanecer en aguas menos profundas de los arrecifes costeros del trópico y subtrópico.

Las mantarrayas son criaturas solitarias que solo se juntan para aparearse. Estas interacciones suelen empezar en zonas de alimentación, o en «estaciones de limpieza» –zonas de arrecife de coral donde los peces y camarones se alimentan de los parásitos en la piel de la mantarraya.

Pese a su apariencia temible, estos gigantes marinos no son depredadores, sino que se alimentan de plancton. Para ello, abren del todo sus bocas y dejan que el agua fluya por sus branquias, donde se filtran sus suculentos bocados.

Puedes conocer más sobres estos animales en el número 65 de Cómo Funciona.