El otro mundo de la realidad actual
La realidad virtual permite viajar a otro mundo

La realidad virtual (RV) no sería posible sin toda esa tecnología capaz de caber en unas pequeñas gafas portátiles. El HTC Vive es una maravilla de la ingeniería que incluye 32 sensores en las propias gafas —además de una cámara frontal— y 24 más en cada uno de los dos controladores. Estos sensores se emparejan con las dos estaciones base para registrar todo tipo de información, incluido a dónde te mueves, a qué velocidad vas, y a qué dirección te diriges.

Las estaciones base son pequeños cubos ubicados frente a la zona de juego. Hacia ésta lanzan rayos infrarrojos invisibles, los cuales son interceptados por los sensores del casco para detectar la ubicación del casco HTC Vive (y de los controladores) a tiempo real. Todos estos sensores se combinan para que las imágenes que ves las sientas con el mayor realismo posible al girar la cabeza y moverte.

Dicho así parece bastante sencillo, pero no es así. De hecho, el Vive necesita conectarse a un ordenador potente que pueda procesar todos los datos procedentes de los sensores, y que instantáneamente envíe las imágenes de vídeo a las dos lentes que se ubican delante de los ojos. Mientras interactúas con el mundo a tu alrededor, el ordenador realiza millones de cálculos por segundo y te da una reacción instantánea dentro de la partida que estés jugando. Las dos pantallas de las gafas ofrecen un campo visual de 110 grados, con una resolución de 1080 x 1200 que proporcionan una visión superior al HD. Es un artículo tecnológico increíble, y las experiencias que puedes sentir no tienen parangón.

Puedes conocer más sobre el cada vez más amplio mundo de la realidad virtual en el número 64 de la revista Cómo Funciona en la sección de Teconología.