serpiente
Las serpientes de mandíbula triangular suelen ser todas venenosas

En general, las serpientes tienen mala reputación. Son animales de los que tradicionalmente se desconfía, son criaturas taimadas y maliciosas. La verdad es que así es. Pero también son excepcionales animales con increíbles técnicas de defensa y capacidad de adaptación. ¡Son uno de los animales más temidos del planeta y ni siquiera tienen patas! No está claro exactamente cuándo las serpientes evolucionaron a su forma actual, pero los científicos creen que sus antepasados eran criaturas tipo lagarto de cuatro patas. Se cree que un fósil de hace 113 millones de años representa el antepasado más primitivo de la serpiente moderna, y tiene un cuerpo serpenteante y cuatro patitas. A partir de estos humildes comienzos, las serpientes han conquistado casi todos los entornos de la tierra, y van desde las colosales leviatanes constrictoras —como las anacondas amazónicas— hasta las culebrillas del tamaño de un fideo. Por ejemplo, en el Reino Unido solo hay tres especies de serpiente autóctonas, de las que solo la víbora es venenosa. Esta serpiente vive en el campo, pero no hay que alarmarse, porque es muy tímida y nadie ha muerto de una mordedura de víbora desde hace más de 40 años.

Las serpientes tienen afinidad por el agua, y todas pueden nadar. Algunas especies son mejores en el medio acuático que otras, como las serpientes de mar que pueden permanecer sumergidas más de una hora. Pese a vivir en este entorno, estas serpientes no pueden beber agua salada, y pueden pasarse meses sin beber agua dulce. Se cree que se

rehidratan con agua dulce cuando se precipitan fuertes lluvias en el océano.

La mayoría de especies de serpiente no son venenosas, pero las que sí lo son se debe a tanto a un mecanismo de defensa como a una herramienta de caza. Cada especie de serpiente venenosa cuenta con su propio cóctel tóxico de veneno, el cual contiene una mezcla de proteínas y encimas concebidas para inmovilizar tanto al depredador como a

la presa. Algunos venenos actúan atacando al sistema nervioso, mientras que otros provocan daños a la sangre y al tejido.

Algunas especies (como víboras, pitones y boas) tienen hasta superpoderes. Poseen un sexto sentido: la capacidad de detectar rastros de calor y ver en infrarrojo. Esto, en combinación con su fuerza, agilidad, veneno y rapidísimos reflejos, deja a la presa de una serpiente prácticamente sin escapatoria. Si quieres conocer cómo es una serpiente por dentro o cómo funcionan sus dientes letales tienes toda la información en el número 64 de la revista Cómo Funciona.